
Hoy he hecho croquetas y me han pedido que ponga aquí la receta. Se me hace un poco difícil, porque siempre las hago a ojo, no tengo ni idea de cantidades y además es difícil explicar cómo se les da forma con dos cucharas de café. Pero lo intentaré.
Ingredientes:
Sobras de pollo, o pavo, o cocido… (o lo que queramos usar para hacer las croquetas, pescado, jamón…).
Un poquito de cebolla muy muy muy picada. Pero muy poca, como dos rodajitas nada más. (Se puede hacer sin cebolla, pero a mí me gusta poner un poquito).
Bechamel muy espesa que se hace con harina, leche, sal, nuez moscada, mantequilla y aceite.
Lo primero de todo es poner en una sartén antiadherente la mantequilla y el aceite, a fuego suave, hasta que se derrita la mantequilla. Cuando esté derretida bajamos el fuego al mínimo, añadimos la cebolla, movemos bien, y dejamos sofreír, todo el rato con el fuego al mínimo, hasta que esté bien transparente, sin dejar que se dore. Cuando esté la cebolla hecha, añadimos la harina y mezclamos todo bien. Quizá haga falta en este momento añadir un poco de aceite. Tiene que quedar una especie de pasta espesa.
Dejamos esta masa hacerse, a fuego bajo, durante unos 5 minutos, moviendo todo el rato con las varilla, de manera que aunque cogerá algo de color dorado no llegue a tostarse. Esto se hace para que se cocine la harina y pierda el sabor a harina cruda.
Ahora viene lo más complicado. Hay que añadir la leche templada para hacer la bechamel. Lo malo es que al echarla, la masa espesa inmediatamente y es cuando se hacen los grumos. Si no conseguimos que se deshagan los grumos a base de mover con las varillas, lo mejor es pasarlo por la minipimer. Mano de santo.
Cuando ya tengamos una crema sin grumos, volvemos a poner al fuego, y seguimos añadiendo leche, poco a poco, hay que dejar que cueza a fuego muy lento para que vaya espesando. Cuando la bechamel esté bien espesa, añadimos el pollo (o lo que vayamos a poner) bien picado y mezclamos bien.
Hay que tener cuidado con la leche y añadirla poco a poco, según vaya espesando la bechamel y según lo espesa que la queramos. Si nos pasamos, no podremos hacer croquetas, a no ser que la espesemos en plan cutre con maicena, y no quedan igual.
Al final la masa tiene que ser como un puré espeso, que se despegue de las paredes de la sartén.
Lo apartamos del fuego y dejamos enfriar varias horas; yo suelo dejarla toda una noche como mínimo.
Para hacer las croquetas yo uso dos cucharas de café. Con una cojo una cucharada de masa y voy pasándola de una cuchara a otra, dándole forma más o menos cilíndrica. Después las paso por huevo batido y pan rallado y acabo de darles forma con las manos. Y listas para freír.
Yo las paso sólo por huevo y pan rallado, pero hay mucha gente que las pasa por harina, luego huevo y luego el pan rallado; también hay quienes las empanan dos veces: huevo, pan rallado, otra vez huevo, y otra vez pan rallado, pero así a mi me parece que quedan demasiado “gordas”.
Hay quien usa una manga pastelera con boca ancha, hace un “churro” largo con la masa sobre el mármol de la cocina, y corta las croquetas con un cuchillo. A mí así me parece que quedan como las congeladas, todas iguales.
CANTIDADES: He mirado en las 1080 recetas de Simone Ortega, en la de las croquetas dice que se pongan 3 ó 4 cucharadas soperas de harina para ¾ de litro de leche y unos 200grs de relleno de pollo. Con estas cantidades salen unas 30-40 croquetas.