
Ingredientes:
- 1 cebolla grande cortada en juliana muy fina o rallada con un rallador grueso. Si se ralla la cebolla, guardar el agua que suelta al rallarla.
- 250/300 grs. de harina de garbanzos (también vale la harina normal, pero están mucho más ricas con harina de garbanzos)
- 1 cucharada de las de café de levadura en polvo
- ½ cucharada de las de café de chile en polvo
- ½ cucharada de las de café de cúrcuma
- ½ cucharada de las de café de comino en polvo
- ½ cucharada de las de café de semillas de coriandro en polvo
- Sal
- 100 ml. de agua.
- Aceite de oliva para freír
Si hemos rallado la cebolla, añadirla con el agua que ha soltado al rallarla. Si la hemos cortado en juliana, añadimos el resto del agua, mezclamos y añadimos la cebolla. Mezclar todo bien.
En una sartén no muy grande pero que sea honda, poner bastante aceite, casi llenándola y calentarlo a fuego medio hasta que empiece a humear (o en freidora a 150º). Añadir la mezcla de cebolla en cucharadas, y freir hasta que estén doradas.

































Otro plato de cuchara calentito para los días de invierno. Se puede hacer de la manera tradicional, con garbanzos remojados toda la noche, horas de cocción, espinacas frescas... pero hoy estoy vaga y es sábado, así que toca versión rápida: espinacas congeladas y garbanzos de bote. Están casi igual de buenos.
