Últimamente parece que sólo pienso en comfort food. Debe ser cosa del otoño. Este es un clásico anglosajón de la comida reconfortante: macaroni and cheese. Pasta nadando en una salsa de queso bien gratinada. Hasta los venden en lata (dicen que los mejores son los de Kraft, hasta tienen una lata "de luxe"). Pero están mucho mejor los hechos en casa. Estos son algo más sofisticados que la receta normal que sólo lleva queso cheddar. En realidad se puede usar cualquier queso que funda bien.Ingredientes:
- Pasta corta: macarrones, lacitos, espirales...
- 1 cucharada sopera de mantequilla
- Aceitedeolivavirgenextra
- 3 cucharadas soperas de harina
- Leche, unos 600-700 cc (dos vasos de los de nocilla),
- 150grs de queso cheddar
- 100 grs de parmesano rallado
- 200 grs de gruyere rallado
- 2 cucharadas soperas bien colmadas de mascarpone
- Sal, pimienta negra recién molida y nuez moscada
- Pan rallado
Ponemos la pasta a cocer en agua hirviendo con sal. Cuando esté cocida la escurrimos y la reservamos.
Mientras se cuece la pasta, derretimos la mantequilla junto con una cucharada de aceite de oliva en una olla mediana. Cuando se ha derretido del todo, añadimos la harina y movemos constantemente con las varillas, hasta que empiece a hervir la mezcla, como un minuto y medio.
Mezclamos muy bien la salsa con la pasta y la ponemos en una fuente de horno. Tiene que quedar muy cremosa, pero sin que nade en salsa.
mezclamos el parmesano que hemos reservado con la misma cantidad de pan rallado y un puñado de tomillo (opcional) y ponemos la mezcla sobre la pasta y regamos con un chorrito muy fino de aceite de oliva.
Metemos en el horno durante una media hora, o hasta que esté bien gratinada y la salsa burbujee.

















